En una expo-feria ganadera en Martínez de la Torre, Ver., se encontraba el empresario y rico ganadero Arturo Izquierdo en compañía de otros colegas disfrutando del ambiente cuando se encontró con un conocido a quien saludó de forma efusiva y le preguntó, tal vez a modo de broma si había llevado algún animal a exponer.
El amigo, tomó al vuelo la broma y se la devolvió al instante contestando que efectivamente, traía dos toros. El Sr. Izquierdo, sorprendido de que su conocido incursionara de momento en la cría de ganado de raza pura, resumiendo su buenos deseos y a modo tal vez de espaldarazo con palabras más, palabras aún en su asombro alcanzó a contestarle "Ah, caray, bueno, por algo se empieza."
Acto seguido, invitó al nuevo colega, en compañía de las personas con las que departía, a recorrer la feria y mirar los ejemplares que ahí se exhibían, pero al terminar el recorrido, Arturo, con mucha extrañeza le pregunta: "y bien, me dijiste que traías dos toros y nunca los vimos" el desenlace de la broma fue "claro, traigo dos toros, uno de cacahuate y otro de guanábana, pero el que no tiene comparación es el de cacahuate".
Un pesado silencio inundó el ambiente que se hizo tan denso como la bruma que a veces cubre las Llanuras de Nauhtlan, de cierta forma, se habían burlado de un hombre poderoso en frente de sus amigos, los pistoleros del que fuera cuñado de El Negro Durazo tenían listas sus armas para hacer pagar al bromista. Fue cuando el patrón estalló en carcajadas y enseguida dijo "pues sácalos, que estás esperando" y ahí mismo repartió la bebida entre los compañeros que aceptaron no de muy buen agrado ingerir una bebida considerada hasta cierto punto corriente porque no cualquiera se atrevía a despreciarle un trago a una persona tan poderosa.
A los que emprenden con muchos sacrificios una carrera, un negocio o algún proyecto queda esta frase de aliento de uno de los personajes nautecos más controvertidos y poderosos del país . "Por algo se empieza".
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